| Las intenciones son buenas. Al menos, la sensación con la que dijeron salir trabajadores de Primayor Foods y representantes sindicales del Consistorio albaceteño era positiva. Poco antes, la sala se tiñó de rojo, de una marea humana con camisetas granas en las que se leía ¿Estamos en la puta calle! Tres generaciones dependientes de los puestos que peligran en esta empresa se dieron cita para agarrarse a las últimas opciones que les van quedando. Y, probablemente, las que más fuerza puedan hacer. |